Nacimiento del blog

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lunes, 15 de febrero de 2010

EL CARNAVAL EN FUENTES DE CARBAJAL.

El “Carnaval” ha llegado, pero en Fuentes como por todos es sabido, hace muchos años que no vemos niños ni mayores disfrazados. El motivo, por todos es conocido: ni quedan niños, y lamentablemente a penas quedan mayores. Pero no perdemos la ilusión por ello. Los pocos que aún estamos, aunque sólo sea de fin de semana, celebramos lo que toque, en este caso, si hay que disfrazarse, “a disfrazarse toca”. Por lo tanto en esta ocasión, vamos a enfocar esta entrada desde el punto de vista del recuerdo y recurriré a un buen artículo de Juliana González, colgado en el portal de “mis pueblos” por su hija Marimar, que nos da una visión muy completa de lo que fueron los carnavales en los años 40/50..
Sólo quisiera añadir que mis recuerdos de los Carnavales en Fuentes, son escasos, los pocos años que los celebramos, fueron como cuenta Juliana, pero con menos niños: nos vestíamos con los trapos que aparecían por casa, nos pintábamos con las barras de labios que encontrábamos…muy de andar por casa; salíamos cantando y bailando puerta a puerta, y la gente nos obsequiaba con dulces, patatas, huevos, embutido, alguna propinillas,…Lo cogíamos todo y a merendar la tortilla de escabeche. Lo que recuerdo con mucho cariño, era la elaboración de esos dulces típicos de esta época: “las orejas”, todavía tengo presente el olor de la sartén donde mi madre freía estos dulces en la cocina de carbón, ¡qué paliza se daba!.
Este fin de semana, quisimos recordar un poco lo que eran estas fiestas, con dulces incluidos. Mi hermana Olvido y mi sobrina Begoña, se lucieron en la cocina, mi madre y Carmen de ayudantas, las catamos, y bien buenas que salieron, aquí os dejo la receta (una de tantas, en cada zona suelen variar algunos ingredientes), que es muy sencilla:
Ingredientes: aceite + leche + huevo + zumo de naranja (ó aguardiente) + harina (la que se necesite, se suele echar ésta hasta que la masa no se pegue en la mano). Se mezcla la masa y se estira muy finita con un rodillo, se recorta al gusto y a freir a la sartén. Una vez empiezan a coger color, se sacan para la bandeja y se espolvorean con azúcar (se puede mezcla con canela). ¡¡Y a comer!!!
Aquí os dejo algunas fotos del fin de semana.

JULIANA GONALEZ: En los carnavales la gente hacía carnaval aunque estaba prohibido, pero en los pueblos nadie decía nada y esos días por la tarde fiesta. El lunes de carnaval sacaban los torreznos los quintos que se tallaban aquel año y luego invitaban a las mozas y tenían merienda; los niños y niñas nos vestíamos de carnaval con lo que pillábamos en casa y a pedir por las casas. Llamábamos y luego cantábamos y salían los de casa. La canción decía así:
Aquí está la
estudiantina
de Fuentes de
Carbajal

sacando los torreznos
el lunes de carnaval.
Vivan y revivan
los amos de
casa

y también los niños
que los torreznos sacan.

Si nos daban decíamos:

Estas puertas son de pino,
aquí vive un buen vecino.

Y si no nos daban, lo contrario:
Estas puertas son de palo
aquí vive un gran marrano.

Nos daban patatas, chorizos, huevos, cada cual lo que tenía. Los mayores de la cuadrilla hacían la tortilla, llevábamos de casa el plato, pan y cubierto y a comer; lo pasábamos bien.Las mozas se disfrazaban de carnaval con rodaos de estameña, amarillos o rojos y pañuelo de Manila y otras de neveras con vestido negro y cosían motas de algodón en rama; algunas veces hacían hasta boda, recuerdo un año que la novia Primi y el novio Máximo, hermano de José del Río, que es alto y ella bajita , les llevaban en un carro, tiraban de él tres o cuatros burros, corrían todas las calles del pueblo.Y cantaban así estos versos:
El martes de carnaval
de gitana me vestí
y en un gran salón de baile
a mi novio perseguí
gitana mía, gitanagitana mía, por Dios
dime la buena ventura
las suerte que tengo yo.
Tengo dos comprometidas,
comprometidas las dos,
la una es alta y morena
la otra rubia como el sol.
No te cases con la rubia
que serás un desgraciao
cásate con la morena
y serás afortunao.
Se reunía la gente en el juego pelota, hoy plaza del pueblo, allí se hacía de todo, pasábamos la tarde fenomenal hasta que no había sol. Después de cenar había baile y un señor hacía de usarapa se vestía con una sábana blanca llevaba dos luces en la frente, los ojos pintados de rojo, llevaba arrastrando unas cadenas, arrastrando por el suelo unas uñas largas y negras y al entrar en el salón apagaban las luces y vaya miedo que pasábamos; gusta verlo pero imponía y el paisano metía mano a la que pillaba así, se pasaban los carnavales. Recuerdo una hazaña que hicieron mi hermana Pili, que Dios tenga en la gloria, y Chencha, entraron en casa de la madre de Eleuteria, no había nadie en casa, la cogieron el puchero del cocido que tenía a la lumbre, lo sacaron a las eras y las dos bailaban alrededor de los garbanzos al momento, llegó ella y aumentó la fiesta. Se puso a bailar con ellas, la gustaba mucho la juerga, lo celebró mucho no la pareció mal, los garbanzos no se como estarían a la hora de comer porque, un poco si que le cortaron la ebullición, seguro que no paso nada los comerían como fuera y suerte que tuvo que no la sacaron el chorizo, si lo tenía, porque entonces estaban contados para los días de fiesta como comer fideo, porque si te ponías ropa nueva luego era muy corriente decirte ¡amigo hoy tienes ropa de comer fideo! porque el resto de los días era de miga de pan, pero por esto nos poníamos fuertes y resistíamos bien para enredar; porque gracias a Dios bien que nos explotaron, entonces éramos todos por igual así que, mal de muchos consuelo de tontos y tan contentos.
Otra costumbre en Carnaval: Cuando una pareja de novios se casaba en época de carnaval o en fechas próximas, los llevaban en palio; lo hacían con un colcha de la cama, ya usada, la ponían cuatro palos a los extremos y ya esta el palio, se metían los novios debajo y los padrinos lo llevaban. Las mujeres casadas se vestían con mantos de estameña de colores y un pañuelo del ramo bordado preciso; contrataba a un señor de Carbajal, Pepe Solo, que tocaba el tambor y la pipa y al son de la música bailaban. Mi madre era una del grupo. También hacían el árbol, era un palo un poco grueso, alto, le ponían unas cintas de colores y al son de la música bailaban y a la vez lo iban trenzando hasta el final, era bonito, luego los de la boda los invitaban a unos dulces. Así que, ese día fiesta para todos, se cantaban los pajarcitos, eso ya se acabó, los chavales íbamos a la ventana a escuchar, nos conformábamos con el olor. Entonces si el novio era forastero, de otro pueblo, tenía que pagar el piso, daba a los mozos vino y tabaco y eso era porque les llevaba una moza del pueblo”.