Nacimiento del blog

Abrimos hoy un espacio nuevo de reunión de las gentes de Fuentes donde esperamos vuestros comentarios, fotos, anécdotas.....
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lunes, 18 de marzo de 2013

LA HISTORIA DE LAS DOS FIESTAS EN FUENTES DE CARBAJAL

INTRODUCCION:
          Hoy os vamos a dejar esta entrada que nos hace llegar Juliana Barrientos, ya que hace tiempo le pedimos que nos relatara algo a cerca de la celebración de las dos fiestas patronales, que tanto dio que hablar en todos los alrededores: San Vicente  (22 de Enero) y San Cipriano (16 de Septiembre).
          Yo no puedo contar esta historia, pues no la viví, soy de la generación del 68, con lo cual, lo único que puedo es dar una simple opinión al respecto. Lo único que recuerdo es la vergüenza que pasaba cuando al nombrar mi pueblo, algún "enterado" me respondía... Ah, sí.... eres del pueblo de las dos fiestas, jajajaja....Se reían de ello y a mí me producía vergüenza, porque sólo era una niña. Es algo que no entiendo bien... pero a veces las cosas suceden, con o sin razón alguna que pueda explicarlas. Lo que tengo claro es que la historia la tenemos que conocer todos, no podemos renunciar a ella, y de ella debemos aprender. 
          Lo que sí puedo decir es que yo me siento orgullosa por ser de un lugar donde al final, la cordura impera, y que hoy celebramos una fiesta, San Isidro Labrador (15 de Mayo) y además seguimos manteniendo algunas de nuestras tradiciones, como son las Animas y el Voto al  Sagrado Corazón.
          ... Y sin más... aquí os cuelgo este relato, para aquellos que no lo conozcáis y queráis saber un poco más de Fuentes de Carbajal. Quisiera hacer hincapié en que ésta sería una versión, la de Juliana... Habrá infinitas más, pero la que nos ha llegado es la de ella, y ahora a leer quienes tengan interés por la Historia de nuestra dos fiestas. (ANA)

 LAS DOS FIESTAS EN FUENTES DE CARBAJAL POR JULIANA BARRIENTOS

Imagen de San Vicente.
Imagen de San Cipriano.
Esta historia comenzó en los años 40 y finalizó en los 70 y es la siguiente. La fiesta que siempre se celebró, desde tiempos remotos, fue la de San Vicente; todo iba bien hasta que no sé por qué razones algunas personas las quisieron cambiar y así fue. El que llevaba la iniciativa, creo que fue el párroco y la autoridad y siempre hay quien acompaña, pero al no ir todo el pueblo de acuerdo, no tenían que haberlo hecho pero… en fin, así fue. Yo cuento lo que vi, porque cuando comenzó todo era una niña de 10 años y aunque no comprendas muchas cosas, sí te enteras de algo de lo que, oyes y observas y te das cuenta de cómo estaba el pueblo, porque en mi casa como todavía no éramos mozas no se debatía el asunto.
Mi familia seguía la tradición de celebrar la de fiesta de San Vicente, había que respetar la opinión de los mayores, mis abuelos ¡cómo para hacer cambiar lo que ellos habían vivido tantos años. No es fácil al buey viejo cambiarle el pesebre. Cuando empezó nadie hubiera creído que duraría tantos años, aquello fue algo que si no se vive, no se cree lo que ocurrió; un pueblo como Fuentes, tan unidos todos, se rompió todo.     
Estábamos  de actualidad por todo el contorno. Si ibas de fiesta a cualquier parte, te preguntaban ¿tú de qué fiesta eres? Contestabas rápida,” yo de San Vicente y vaya fiesta que se hace, en la otra, nada” esa era la respuesta con picardía. Pasaron muchas cosas porque fueron muchos años, los niños crecimos, nos hicimos adultos y tuvimos tiempo de vivirlo todo, de un lado y de otro.
Los de San Cipriano tenían todo a su favor, el cura, el alcalde, el sacristán  y el alguacil, que eran la misma persona y otras personas que también cooperaron con ellos. Nadie les molestaba en su fiesta, tenían plena libertad para hacer el baile donde querían, el cura les decía la misa de asistencia de tres curas, como de costumbre en la fiesta del pueblo y procesión con el santo y la misa cantando el ángelus que es muy bonita.

Sí que empezaron con auge, recuerdo que una año trajeron fuegos artificiales y que representaban al santo San Cipriano y Santa Justina, yo por supuesto no lo vi, pero invitados pocos, dependía de cómo hubiera venido el verano, que aún no se hubiera limpiado la era del todo (bueno la paja), que algunos años se interrumpía por tormenta. Si que pasó muchas veces ver pasar la procesión y estar recogiendo paja en el pajar. Ver para creer. Si la vendimia se daba pues, a vendimiar, cada uno a su faena, como no era de la fiesta, pues a trabajar, a sacar el abono de casa que se tenía en el corral. Como he dicho ellos tenían todo a su favor, pero nosotros...

A  nosotros se negó el cura a decir la misa de asistencia, a no hacer la procesión, fatal que de sinsabores se pasaron. Estar en el baile al público por la mañana si hacía sol (algunos años así era) estar todos tan contentos, divirtiéndonos y llega el aguacil tocando el bombo ”de parte del señor alcalde que por favor se retire el baile” la gente se miraba unos a otros preguntándose  ¿por qué? Pero era una orden y había que obedecer a la autoridad, sin motivo alguno, pero la fiesta tenía que seguir. Se hacía el baile donde se podía, en una casa particular, porque ahí no mandaba el alcalde, de verdad que era así ¿Qué por qué lo hacían? No lo sé pero estropear la fiesta lo intentaron siempre.

Los diez primeros años hubo enfrentamientos, si es que… ¡mejor tiempo para fiestas que en enero…! pero cada uno defiende su postura y no retrocede, ni los unos, ni los otros. Una vez empezó el follón nadie cedía, fueron pasando los años y cada uno celebraba su fiesta cuando era su día. Los más perjudicados eran  aquellos que vivían del público, los mesoneros se quedaron con el local de la tienda que, por cierto era estupendo, como teníamos la de Carbajal y venían tenderos de Gordoncillo, pues nada servidos de todo.

El herrero también perdió clientela casi se queda con el fuelle, el yunque y el martillo, reaccionó a tiempo y participaba en las dos, pero los mesoneros siguieron el capricho y no cedieron. Yo creo que fueron los únicos porque los demás que dependían del público reaccionaron.
El cura tuvo que irse porque ya ni la gente le quería ver en el altar después de hacer tanto daño, quedó la iglesia desmoronada, la Cofradía de las Ánimas la estropeó, ya ni digamos la del corazón de Jesús que se salieron muchos cofrades, la de las Hijas de María siguió; quedó todo de pena tanto que para empezar otra vez costó sacrificios y hubo que empezar de cero.

Menos mal que el cura se fue, que el alcalde lo cambiaron, menos mal que nos dejaron. El cura por ser cura y el alcalde por autoridad que descansen los dos en la eternidad, pero no sé si ellos se librarán de las llamas, los demás vamos al cielo.

Este buen cura era  muy caprichos y lo digo porque a mi hermana Pili no la quiso bautizar, se lo oí a mi madre, fueron a León a bautizarla en la iglesia de Renueva, pero le remordió la conciencia y un buen día se presentó en casa a decir a mis padres que cuando quisieran la bautizaba, le mandó pasar y estaba mi padre y le midió de arriba abajo, o sea le bautizó. Como nadie le vio y el nada dijo a nadie pues nadie se enteró y es que él a mi padre no le llevó por dónde él quería y la haría por venganza. Con todo lo fanfarrón que era le templaron dos veces una que no se supo y la que fue pública al lado de su casa, el dueño de la bodega que hay al lado de la casa rectoral, ese le zumbo con algo porqué le hizo herida.

Lo de mi hermana, yo se lo oí a mi madre, tenía 2 años, cómo para darme cuenta del espectáculo aunque lo viera. Aunque seguro que no estaba porque me traían mucho para Castilfalé y recién nacida Pili mi padre enfermó y casi con seguridad me tenían en Castilfalé unos primos de mi madre.

 otro señor que le pegó, no sé  si sería por las fiestas o por otras razones que yo desconozco pero, tuvieron juicio oral en León y como en aquellos años los curas, frailes y monjas eran los amos, el cura ganó y el otro señor quedó marcado para siempre porqué, uno de sus hijos que estudió en el seminario, el pequeño no llego a coger los hábitos porque su padre quedó procesado.
Cuando se fue quedamos sin cura y  agregaron al párroco de Valdemora, Don Genaro, los dos pueblos Carbajal y Fuentes y como entonces no podían celebrar mas que dos misas, nos tocaba cada 15 días y alternaba un domingo en cada pueblo, íbamos a Carbajal y ellos venían a fuentes. Y eso es lo que pasó y es que cuando algo se empieza no se sabe cómo va a terminar.
Los de San Vicente con este cura ganamos puntos para lo de la misa, ya no había ningún obstáculo que o impidiera. El tiempo que estuvo, dos o tres años, hasta que mandaron un párroco joven que trabajó mucho para rehabilitar todo, no fue tarea fácil, pero todos cooperamos.
El pabellón que se ponía en el mes de mayo dio mucho juego para desarmarlo, con lo grande que era, lavarlo y luego armarlo, coser todas las estrellas, que eran muchas. Si el tiempo lo permitía en la bodega de al lado de la casa rectoral, rodos en la pradera cosiendo estrellas.

Cuando este se fue vino Don Ventura y ese no se mezcló en nada, todo seguía su curso. Algunas familias se fueron del pueblo a otros lugares y alguno de los que nos revolvió también  y ahí os quedáis con el lío. Otras familias se mezclaron, me refiero que se casaron siendo contrarios sus padres y a vivir que es lo importante, qué más da una fiesta que otra, pero los santos andaban por todo este contorno y ellos no tenían la culpa.

Cuando falleció Don Ventura yo ya no estaba en el pueblo pero, imaginaros que me casé con 30 años y 10 más duró el capricho.
Todo se arregló cuando vino otro sacerdote joven, Don José, solucionó lo de las fiestas y ¡vaya novedad! todos juntos de fiesta, increíble, nos parecía mentira, más de cuarenta años de lucha y por fin todo mi pueblo unido que es lo más grande y fuera rencores. Bendito el día que se llegó a un acuerdo.
Yo he escrito lo que viví, no me he inventado nada y no creo que nadie se dé por aludido y aún queda más con lo que llenar páginas pero, para qué.

Este cura arregló la fiesta y la iglesia muy bien, pero la dejó desmantelada, lo que de valor tenía se lo llevaron para el obispado de León y allí está. No entiendo su ilustrísimo Señor Obispo y acompañantes, aprovecharse de lo que no es suyo, presumir de lo que no es de ellos, exponer en una sala las tablas, sacar un dinero de los que lo quieran ver… esto lo vio una servidora en una sala de la catedral.

Si eso es dar ejemplo, que venga Dios y lo vea. A mí no me cobraron porque me identifiqué como nacida en Fuentes de Carbajal y pertenecer a la Parroquia de Fuentes de Carbajal, ¡ojo que nos costó conseguirlo!, espero les remuerda la conciencia y algún día lo devuelvan... Eso es lucrase de lo que no es de ellos, sino del pueblo y luego mandan sobres a las parroquias para la Iglesia Diocesana, para donativos, como para dar, que la gente no es tonta, que estamos en el siglo XXI que, aunque somos de un pueblo rural y pequeño, sabemos bien dónde nos roza el zapato. Tontos en Fuentes de Carbajal nos los hay ¿se enteran? 
Juliana González Barrientos

Imagen de San Isidro Labrador.
Imagen del Sagrado Corazón de Jesús

domingo, 3 de febrero de 2013

JULIANA BARRIENTOS: LA VIDA DEL TIO BRAULIO GONZÁLEZ ALONSO-


La vida de mi tío Braulio.
Que nadie hable de él es triste y no entiendo por qué nadie le recuerda si fue uno más de nuestra familia y de la misma sangre y su vida fue dura y triste sólo él lo sabía. Era el hermano pequeño de mi padre y que nadie lo recuerde no se a qué es debido ¿quizá lo creen una bajeza porque era distinto a los demás?
Su vida o historia es la siguiente. Era el más pequeño de los cuatro hermanos, estaba impedido a causa de una enfermedad y no podía hacer los trabajos del campo como otras personas, si sus padres le hubieran dado estudios hubiera sido lo mejor para él porque era inteligente pero, sus padres no tenían medios económicos para ello y  fue una pena en todos los sentidos así que, cuando faltaron sus padres ¡la que se le vino encima! Mis abuelos murieron jóvenes su padre murió antes de nacer yo, así que en esos momentos tan duros, no sé qué pensaría de su futuro, no lo tenía nada fácil, tuvo una vida dura, triste y complicada.
Al morir su madre quedó en manos de los hermanos, o sea que empezó el sorteo de un mes contigo y otro conmigo, otro aliciente no tenía, no se valía por sí mismo. Trabajar no podía para ganarse la vida y por otra parte el trabajo no era lo suyo, eso no lo entendía. Así que, unos meses en casa de mi padre y otros en casa de su hermana Valentina, eso es lo que pasa si no tienes otra opción. Sí que tenía una hermana religiosa pero nunca se ocupó de él para nada y eso que era de las Hermanitas de la Caridad, no sé el hábito como le sentaría porque nunca la vimos, ni supimos de su paradero, ni por dónde andaba. Cuando falleció enviaron un telegrama a  sus hermanos comunicando el fallecimiento (aunque hacía años que pensábamos que ya había fallecido) creo que está enterrada en la Villa de Arosa.
Cuando llegó el telegrama con la noticia de su fallecimiento mi padre se quedó frío y dijo ¿pero aún vivía? si ya ni se acordaba nadie de ella y menos que existiera así que sería mayor. Creo que era la mayor de los cuatro hermanos, es cierto ese dicho que dice que mala hierba nunca muere y si muere tarda, eso es lo que le pasó a ella, no quiso nunca nada con su familia, no conoció a sus sobrinos. Increíble pero cierto que fue así.
Mi tío tuvo la vida que eligió de un lado para otro mendigando por los pueblos, al recodarlo le dan a una escalofríos, vivió como quiso, mal.
El era independiente no se sujetaba a nadie y que le dieran órdenes, de eso nada, lo suyo era la libertad como las aves que vuelan de un lado para otro. Por eso cuando le parecía se marchaba de casa, se iba de un pueblo a otro mendigando se unía a otros mendigos que había en aquellos años de la posguerra (que entonces eran muchos) por desgracia durmiendo donde les recogían, en los pajares, sin ningún tipo de higiene y cuando le parecía volvía a casa con sus hermanos, lleno de miseria, le aseaban, estaba unos días donde fuera, en Carbajal con su hermana o en Fuentes con mi padre, estaba unos días y sin avisar se marchaba otra vez y así fue su vida y nada se podía hacer. Era triste para los que lo vivimos y más para sus hermanos, sin saber por dónde andaba, si estaba por los pueblos de su entorno.... pero se pasó muchos días deambulando así que, conocía mucha gente y luego contaba sus vivencias con las gentes.
Como ya he dicho antes era inteligente pero no quería que nadie le diera órdenes, él no quería más que ser libre y que nadie lo retuviera, si alguien le mandaba hacer algo luego decía que no podía, como estaba un poco impedido era su disculpa y si le regañaban se sublevaba y se iba de casa.
Lo que tenía era mucha astucia y maldad porque alguna vez le mandaba mi madre que fuera por agua a la Fuentina, iba al alberque que estaba más cerca pero, el agua era peor (no se puede comparar) y cuando mi madre le preguntaba de dónde traes el agua, él decía de la Fuentina Pilar, como siempre y tan oreado, no rectificaba. Por eso digo que maldad sí que tenía y picardía. Era muy picarón con las mujeres y como andaba por los pueblos conocía mucha gente y le gustaban las que tenía buena planta, por lo que contaba, pero me temo que esas no eran para él. 
Contaba muchas anécdotas, a mi me gustaba oírle contar lo que veía por los pueblos algo se inventaba él, mi madre luego le decía ¿de dónde cogiste esa mentira? él se sonreía pero insistía que no era mentira.
A mí me decía que me quería mucho porque fue mi padrino de pila, me ensañaba a hacer las cuentas y a resolver los problemas que mandaban en clase, para eso era un experto, nadie le engañaba al contrario, antes lo hacía él si tenía oportunidad.
Recuerdo una de las veces, no sé que hizo, porque hacía de las suyas siempre que tenía ocasión, lo cierto es que mi padre le castigó y el castigo fue que no le dejaba ir a las fiestas de Carbajal, que era su pueblo, ese era el peor castigo que se le podía poner, pero ocurrió lo siguiente:
Ya por la noche, mi madre como todo le daba pena, le dijo: ven conmigo a la cocina y no te muevas de ahí que voy a dar de comer a las vacas y luego vengo. Cuando mi madre volvió él ya no estaba allí pero, si estaba el mesonero, que tenía tienda además de recoger a los viajeros que pasaban por el pueblo, mi madre le pregunta: ¿no estaba aquí Braulio? y dice el señor: a eso venía yo haber si estaba aquí. Mi madre le dice: si no ha tenido tiempo le dejé aquí mientras daba de comer a las vacas ¿qué es lo que ha hecho ahora? y le responde, el mesonero: pues que estuvo en casa y no había nadie en ese momento en la cocina, entró en la tienda, abrió el cajón del dinero y lo cogió. Le vimos al salir de allí pero no sé donde se metió, no le vimos más y pensé que estaría aquí.
Allí no estaba se fue a Carbajal a la fiesta, ya tenía dinero pues a disfrutar.
Mi madre preocupada y ¿qué le digo ahora a Francisco que me dijo que no le dejara salir? Mi padre estaba en Carbajal así que la bronca para mi madre.
Pasaron los años y ya íbamos siendo mayores y él no era de fiar y por otra parte andar deambulando por los pueblos cuando le apetecía, eso no era vida y decidieron internarle en un centro, al menos estaba recogido, y en mejores condiciones; el centro era la Beneficencia de León, estaba en S. Mamés, era enorme, daba pena lo que se veía por allí.
La primera vez que le llevaron se fugó y se vino para el pueblo. Le preguntábamos ¿por qué lo hiciste Braulio? y contesta porqué me mandaron barrer el patio y no quise, que lo barrieron ellos. Como lo suyo era no obedecer, ni recibir órdenes de nadie, buena madera tenía él, como de tonto no tenía un pelo, seguro que se fue a la estación del ferrocarril y se iría hasta Castrofuerte luego tomaría el camino y a Carbajal. De verdad era un lince fino y nos hizo sufrir mucho, es muy duro tener un familiar así y es que por más que le decías, nada, el tenía sus ideas fijas para actuar cuando quería y como quería.
El centro en el que estuvo no cobraban nada, no sé si estaría subvencionado pro algún organismo, seguro que sí porque el nombre lo dice Beneficencia.
Cuando se vino para casa mi padre penó llevarle a otra parte, que no fuera León, para que no le fuera tan fácil escaparse. Miró en Sahagún pero no puedo ser y lo llevo de nuevo a León, el centro estaba en San Mamés, lo recuerdo bien porque le visité alguna vez, no sé si aún existe pero no se me ha borrado como era aquello. En la entrada, a la izquierda, en el patio, tenían al portero en una caseta de madera, era cojo y flaco, aún tengo su imagen en mi mente gravada; le preguntabas por Braulio González y te decía: por ahí anda esa buena pieza, pero él nos "gispiaba" luego y salía para encontrarse con nosotros. Yo iba con un tía hermana de mi abuela Benancia, ella si le visitaba, vivía en León y cuando venía al pueblo enseguida decía a mis padres ¿por qué no me dejáis llevar unos días a Juliana conmigo para que descanse del ajetreo del verano? y fue con ella varas veces y siempre me decía: vamos a ver a tu tío, el pobre está muy sólo además, mi madre nos daba un paquete par él y un poco de dinero eso lo agradecía más que el paquete porque le gustaba el juego y como era un lince para eso siempre ganaba, sabía de todos los juegos.
Por otra parte, el día que tenía libre visitaba a los que conocía del pueblo y de los pueblos de los alrededores y como le daban propina, siempre tenía dinero. Era muy inteligente hacía bien el papel a la gente que le daba pena. Hizo sufrir mucho a sus hermanos y es que la vida por dura que sea tienes que aceptarla y no avergonzarte porque un miembro de la familia sea diferente aunque cueste asimilarlo.
Recuerdo bien que los chavales le hacían pifias y el no lo soportaba porque tonto no era y que se burlaran de él menos; yo si lo veía no me gustaba y es que en aquellos años la gente tenía, otra mentalidad, pobre del que anduviera mendigando o tuviera una minusvalía los chavales iban detrás y es que él hacía bien el papel de no poder andar bien, era muy tuno y cuando la gente no lo veía o él creía que nadie lo veía, caminaba más deprisa.
En una ocasión iba de un pueblo a otro caminando y se encontró con una señora que iba en su  burro y llevaba en los cestos huevos, la buena señora al llegar a su altura le dio pena y se dijo: no sé que me da verle andan así, ¿si quiere montar en el burro un rato? él aceptó, subió al burro y lo puso a correr y a la buena señora la quedó en blanco, le gritaba pero él ni caso y la señora se lamentaba por los huevos que se rompieron, como le conocía pues fue a por su burro, increíble la buena señora le hizo el favor y le salió caro.
¡Cuánto sufriría mi abuela que decidió irse con él al centro una temporada para ver si se sujetaba allí y no anduviera como un pordiosero por el mundo porqué, a la abuela la dio algo y se quedó imposibilitada y no podía estar con ella.
Después de morir la abuela andaba a meses en casa de sus hermanos, hasta que le llevaron a la Beneficencia, allí al final estuvo unos años y ya no se escapaba porque no podía, la enfermedad le iba deteriorando.
En aquellos años de posguerra había muchos mendigos. Recuerdo uno que era de Roales y era muy gracioso, nos decía como tocaban las campanas de Roales, su pueblo y cuando le veíamos mis amigos y yo le preguntábamos Vicente, que así se llamaba, dinos como tocan las campanas de Roales y el pobre lo hacía y es que tenía un ojo mal y cuando hacía esos movimientos, se le caía la baba (el pobre no estaba bien) y nosotros como inconscientes nos reíamos de lo que él hacía y yo no me daba cuenta, que a mí no me gustaba cuando se burlaban de mi tío y yo cuando tenía ocasión también lo hacía.

En Castilfalé decía que se hospedaba en cas de su tío Enrique, que era el abuelo de victor, el hijo de Beatriz y hablaba mucho de ellos y de sus vecinas, de Sara, Patro y de la tuerta. Yo no conocía a nadie pero le escuchaba, cuántos ratos pasarían a cuenta de él. Era muy pícaro, si se descuidaban un poco no se iban sin el piropo y agarrarlas de la falda, para eso era un lince aunque, a la vista de la gente, hacía bien el papel de inválido y cuando quería cambiaba de aspecto.
Una de las veces que vine a Castilfalé me mandó mi tía que fuera a lavar ropa a la fuente y estaba una mujer, que yo no sabía quién era, vivía en otro barrio por el que yo no iba pues mis tías vivían en el centro del pueblo. Ella sabía quién era yo y me dice ¿te puedo hacer una pregunta? la dije sí por qué no ¿qué es de tu tío Braulio?. Mi tío ya falleció hace unos años y me dijo que cuando iba a León le visitaba muchas veces con su hijo Victor que, a su hijo lo quería mucho porque iba mucho por casa de su suegro. Yo la miré y me di cuenta que le faltaba un ojo y me dije, esta es la tuerta de la que hablaba mi tío. También hablaba de Gabriela, la hermana de Beatriz y de otras.
A  la Tuna de Villabraz la nombraba mucho, yo le escuchaba sin pestañear y me preguntaba ¿Quien era esa mujer?
Fui un año a Villabraz a la fiesta, tenía yo 15años (quién los pillara) y fui al baile que, por cierto lo tenía la Tuna yo que la veo al mostrador, con un mandil blanco sirviendo copas, tan guapa, tan despampanante, la miré bien y también me dije, esta es la tuna de laque mi tío hablaba. Pero ¿cómo esta mujer iba a escuchar a mi tío, ilusiones de él, aunque él tenía buen ojo, le gustaban las que tenían buena planta, me temo que esta no estaba para él, les tendría mejores que mi tío.
Recuerdo que la prima Jesusa  iba a ayudar a mi madre a coser y alguna vez coincidía que estaba él en casa, se sentaba al lado de mi madre y Jesusa, cuando estaban cosiendo y como era muy guapa no podía por menos que tirarla piropos. Mi madre le miraba y le decía "Braulio calla" y el respondía "ya no le digo más". Pero Jesusa la decía "déjele que me diga lo que quiera" pero o se le podía dar confianza, era de cuidado.

La hermana monja nunca se acordó de su hermano, ni de nadie de la familia, ni siquiera sabemos como le sentaba el hábito, nunca la vimos por aquí. Creo recordar que vino donde su madre, que aún vivía, aunque no estoy muy segura, cuando la guerra civil, supongo que a refugiarse de las balas que aquí estaba más segura. Mi madre decía que era mala, sus motivos tendría para decirlo, aunque nunca nos los contó. Tenía la costumbre de ir al neal, donde ponen las gallinas el huevo, y cogía uno le hacía un agujero y lo sorbía, fresquito, no le hacía falta la sartén, ni el aceite. Muy fácil de preparar.

Mi tío no era de fiar, pero la gente, no era buena, como le veían así y creían que no sabía dónde le rozaba el zapato pues le picaban. Lo siguiente me lo ralató una señora de Castilfalé.
Estaban ella y otra cosiendo a la solana y llegó él y se quedó conversando con ellas y le empezaron a picar que "si tu nada ....." (no hacer falta ser más explicita) se alteró y tuvieron que irse corriendo, entrar en casa y trancar la puerta porque, iba detrás corriendo y me dijo ella  "la culpa fue nuestra porque le picamos, y claro si picas y picas pues al final saltas".
Luego que Braulio era malo, le hacía malo la gente.

Los primeros años de estar en ese centro le daban permiso un mes al año y venía a pasarlo con su familia en Carbajal y Fuentes.
Como los años pasan para todos, él no iba a ser menos y la enfermedad iba cada vez a más y dejó de venir. Mi madre cuando tenía ocasión le mandaba un paquete por alguien del pueblo que estuviera en León.
Los últimos días de su vida tuvieron que ser tristes darse cuenta de que se aproximaba el final al sol, sin nadie a su lado; sólo él que lo pasó lo que pensaría nadie lo sabemos; además no tuvieron la delicadeza de avisar a sus hermanos, nos enteramos por un familiar que vivía en León, había estado en el pueblo y mi madre le dio un paquete para él, fue a visitarlo y entregarle el paquete y ya había fallecido. Cuando nos avisó ya era tarde, en aquellos años no había teléfono en estos pueblos. Nadie fue y por eso la familia no se acuerda pero fue así de triste su final.
En esta vida, la realidad por dura que seas tienes que aceptarla, no queda otra opción para qué engañarnos si lo estás viviendo y no lo puedes ocultar y menos ignorar la vida de cada familia, no hay porqué intentar esconderlo, ni rechazar a un familiar, yo no me avergüenzo de que fuera mi tío y que los demás piensen lo que quieran.
Bueno, no me queda más que contar aunque, se cosas e historias que me contaba de los pueblos que recorrió, que fueron muchos, me cantaba coplas, que en aquellos años las cantaban los ciegos para que les dieran limosna, ahora para saber lo que ocurre por el mundo hay otros medios para dar la noticia del crimen que, por desgracia son muchos los que en la vida se cometen. Esos recuerdos no los he olvidado los tengo gravados en mi mente.

Las personas como mi tío dejan la huella marcada para siempre, con sus cosas buenas y malas, pero es mejor quedarse con los buenos recuerdos. Cómo veis una historia triste con sabor amargo para mí que he tenido la valentía de escribirla recordando su persona. La sobrina que ha querido que no permanezca en el olvido de cuantos le conocieron por todos estos pueblos que él en su día recorrió, muchas veces. En homenaje a una persona para la que la libertad era lo suyo y que así la vivió, como quiso, mal.

Cuando falleció yo tenía 21 años, ha pasado más de medio siglo y fue en el mes de mayo.
Así que en ese centro finalizó su andadura, la de una vida dura, triste y complicada que si uno lo  piensa detenidamente se le pone la carne de gallina y no es para menos. Murió joven.
Seguro que mi hermano sabe el año que falleció tiene buena memoria, dicen que en esta vida hay personas que nacen con estrella, pero el por desgracia nació estrellado para toda la vida. Descanse en paz, su sobrina le recuerda con cariño.

Juliana González Barrientos.

Yo tengo una visión distinta de mi madre, tal vez porque no lo viví. Pero yo no creo que viviera mal, era un espíritu libre que nació en un lugar y una época que no estaba preparada para admitir que alguien no quisiera vivir en esa sociedad.
Yo pienso que para él lo realmente triste es que lo ingresaran en la Beneficencia de León creo que esa perdida de libertad, de andar libremente por los campos, etc, tuvo que sumirle en una gran tristeza.
Es cierto que para las familia tiene que ser duro, pero no es más cierto que cada uno debemos vivir nuestra propia vida aunque esta no sea del agrado de los que nos rodean.

Marimar Chamorro González.